viernes, 16 de septiembre de 2011

A drop in the ocean

Es un poco rara la sensación, un poco tonta si se quiere. Esa sensación de mariposas revoloteando por mi vientre, las ganas de reir. Esas sonrisas sin propósito que se desprenden de mis labios, mis ojos vidriosos. Mis sentimientos a flor de piel. Las ganas de que ese momento no termine nunca, de retroceder, de volver a reproducir ese instante.

Sí.... no digo que sea normal lo que digo, tampoco que sea raro, pero entre nos, todavía me sorprende que una temporada nueva de The Vampire Diaries pueda hacer esto...


Segundo capítulo te espero con ansias!

Luz

Miró fijo al cielo. Se percató de la existencia de una estrella tan brillante que por un instante el rayo de luz quedó impregnado en sus retinas. No podía dejar de verla, estaba encandilada. Por alguna extraña razón se sentía feliz. Estaba sola, sola con la soledad. El frío viento intentaba hacerla pestañar, obligarla a abandonar aquel extasis de felicidad, despertarla de un sueño que todavía no la había inducido. La estrella se movía, ella quería seguirla. Sus brazos sujetaban con fuerza al aire, que se escurría de sus manos. No quería que pasara el tiempo. Quería quedar asi durante toda la eternidad. Una voz le susurró en la mente. Le dijo que pidiera un deseo. La joven pidió que las manecillas del reloj dejaran de moverse. La voz cumplió su cometido.

El tiempo no pasaba para la niña, pero si lo hacía para la estrella anciana. Cuando esta se quedó sin fuerzas y se apago su intermitente luz, la niña quedó sumida en una oscuridad que la indujo al sueño y por primera vez pudo volver a soñar. Soñar en una estrella que aquella noche se había extinguido..

pd: no, no estaba borracha cuando escribí esto.

miércoles, 24 de agosto de 2011

En su nombre

Sus ojos desprendían gordas gotas de agua. Sus manos las deformaban en su trayecto dejando su tez con una humedad refrescante. A veces le gustaba cómo su almohada se empapaba con sus lágrimas. A veces también las saboreaba. Ciertas veces le sabían a sal, otras a angustia y a tristeza.
Sabía cuando parar, pero no quería. Su llanto la hacía fuerte. Corrompía las flaquezas del espíritu para recordarle que de una vez debía soportar el dolor, encapsularlo, no dejarlo ir, dejar que su cuerpo sienta las consecuencias de haber pecado,otra vez, en su nombre.

sábado, 30 de julio de 2011

Colateral

Maldigo aquel día, aquel año. Me gustaría poder viajar a través del tiempo, huir de aquel 1983. Tiembla el cuerpo que ya no tengo. El que una vez también tembló de frío. La carta llegó; apenas entendía del asunto, pero el requisito era urgente. Allá afuera se desataba la guerra. Si hay algo que recuerdo era la silueta de mi madre, borrosa a través del empañado vidrio del camión del ejercito. No veía su rostro desde aquella distancia, pero sabía que sus ojos estarían mojados, que su corazón estaría extrañando a un hijo, que creía, ya había perdido. No quería admitirlo, no dejaba que mi rostro reflejara mis emociones: tenía miedo. Después de unas pocas explicaciones y de unas informaciones que luego resultaron falsas me subí al avión. Pasaban las horas, me acercaba al destino, comenzaba a sentir el frío. Los bombardeos aletargaban mis oídos, los ensordecían; me hicieron creer que ya era un hombre, pero aún encerrado en un cuerpo infantil. Mi cara se contaminaba con aquel suelo que hace cuestión de años había sido virgen. Intentaba disparar, apretaba el gatillo, apuntaba a la nada. No estaba preparado para aquella misión. Ni yo ni mis compañeros. Mi madre y las suyas no estaban tampoco preparadas para pasar por aquel dolor, el que se acrecentaba con el paso de los días. Un Inglés me dejó tumbado en el suelo. Quería comprender que estaba pasando ¿Acaso no fui lo suficientemente fuerte como para afrontar esta situación? ¿Había sido tan cobarde y ahora mi madre velaría por un hijo cuyo cuerpo no era más que en trozo de hielo? ¿Tenía que juntar ánimo? Pero, ¿de donde?

Mis ojos se despidieron del cielo, mi cuerpo del frío clima. En ese instante comprendí que yo no era más que un daño colateral, un precio que el país debía pagar para lograr la soberanía sobre aquellas islas que nos pertenecian: las islas malvinas.

jueves, 21 de julio de 2011

Feliz Día

Me gusta saber que tengo personas que me acompañan en todas las situaciones. Al menos me gusta creerlo. También me gusta cuando sus voces tenues opacan los más fuertes de mis gritos, solo por que ellos me hacen entrar en razón. Me gusta cuando me extienden su mano, me ayudan a llegar alto, me dicen cosas lindas. No hay nada que prefiera a reirme con ellos. A veces me gustaría disfrutar cada instante al máximo, pero no siempre puedo. No me gusta enojarme, ofenderme (aunque entre nos sabemos que los amigos no pueden pelearse). A pesar de que sea un día comercial quiero que sepan que los quiero mucho que forman parte de mi vida y eso los hace muy importantes para mi. Me gustaría decirles que voy a estar siempre y siempre es un tiempo largo.

Los amo amigos, ayer , hoy y mañana. No creo que sea necesario que exista una fecha para decírselos, tenemos 24 horas al día, 365 dias al año para comentarles lo indispensable que resultan para nosotros, pero simplemente me gustaría recordarselos.
Sepan que conmigo, cuentan con un oído presto a escucharlos y un alguien dispuesto a ayudarlos, hoy y siempre.



domingo, 17 de julio de 2011

Cry

Me duele. El sabe que me duele pero no hace nada. A veces me pregunto si disfrutará mi dolor. ¿Gozará mis gritos? ¿Se deleitará con mi lagrimas? Ahora lo miro de soslayo, mi mirada húmeda lo ve riendo. Sus carcajadas cómo balas de goma impactan contra mi ser. Veo la sangre dispersarse por mi cuerpo. Las heridas a flor de piel. Las manos fruncidas.

Mis ojos llorando, otra vez.

miércoles, 13 de julio de 2011

Verde, amarillo, rojo, azul,blanco y naranja.

Crack, crack, crack.
Las piezas cambiaban de lugar de forma aleatoria. Verde, amarillo, rojo, azul, blanco,naranja.
Crack, crack, crack.
Las piezas comenzaban a coincidir, se alineaban, los colores tomaban forma.
Crack,crack,crack.
Un movimiento asi, otro asá y ya estaba.

Por primera vez, había armado el cubo!