sábado, 8 de diciembre de 2012

Ciel

Sos mi cielo. En vos proyecto las estrellas. En tu sonrisa brilla el sol de todos los días. Sos un cielo especial porque nunca estas nublado. Sos un cielo cálido, sos un cielo violeta. Sos violeta porque sos único y porque me gusta el color violeta (estoy segura que si fueses verde, también me gustaría el color verde, porque simplemente me gustas vos). Sos un cielo que salpica colores. Sos un cielo con arcoiris. Sos alto y sos inalcanzable. Sos vida y sos mio. Sos espectacular y sos mio. Sos mi cielo y, hoy, esta empezando a llover.

Ella

Ojos de perlas y pompas de jabón. 
Caricias de sirena y dulce sabor.
Sonrisa de primavera y perfume a calor.
Nunca pude desear algo mejor. 

viernes, 7 de diciembre de 2012

Almas

No se cómo ni porqué pero estaba tendida en el frío pasto, que intentaba meterse por entre mis ropas. Con mis ojos hacia el cielo me percaté  que una luna enorme y blanca me estaba vigilando. Cercana a ella, otras estrellas murmuraban y algunas,tímidas, brillaban por unos instantes para luego desaparecer. Entonces recordé la historia que me había contado mi abuelo sobre las estrellas. Aquellas bolas de fuego que surcan el espacio en busca del paso del tiempo, en busca de su destrucción, alguna vez, rieron y alguna vez también lloraron. Mi abuelo decía que las almas puras se volvían inmortales. Que la esencia de aquellas personas que se destacaron, quedaba impregnada en el aire, en el polvo, y el polvo se vuelve estrella. Nunca creí en ninguna de esas historias, las veía como un pretexto para hacerme dormir por las noches. Pero en aquel momento  no pude evitar pensar en eso. Entonces, vi pasar una estrella fugaz, prófuga de quién sabe qué y quién sabe porqué. Me detuve un segundo, y decidí pedir un deseo. Entonces mi mente se torno en blanco y solo pensé en los astros, en el cielo y en la inmortalidad. Aquella extraña fuerza que me indujo a desear eso fue la misma que lo volvió realidad, o al menos eso creo. Ahora sigo tendida en el frío pasto, pasaron muchos años. Intento llorar y no puedo. Intento reír y tampoco puedo. Solo puedo existir, en esta vacía línea temporal que me consume. Mi brillo se acaba y yo no veo razones para seguir brillando. Pero si no lo hago, entonces, el mundo quedará a oscuras. Intento pelear pero no puedo. Intento seguir estando  y lo logro. Intento seguir brillando...

En el cielo azul una de las tres marías se ha apagado.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Dust

Su piel de porcelana reflejaba la luz que entraba desde la pequeña ventana de su pequeño habitáculo. El sol de aquella tarde le incitaba a salir al exterior, a recorrer la hermosa Buenos Aires. Pero lo que más íntimamente quería ella, era irse de aquella contaminada ciudad. Olvidar sus barrios de colores, sus accidentes, la lúgubre luz que la baña por las noches. Olvidar su ruido, su caos. 
El polvo, muestra irrefutable de abandono, cubría todos los muebles (un modular, una cama y una mesita de luz de madera. En aquel cuarto no entraba nada más) y amenazaba con empezar a cubrirla a ella también. Pero, si no era Buenos Aires, ¿que ciudad sería? ¿París? ¿Roma? ¿Londres?, ¿Los angeles? ¿New York?, ¿El Cairo? ¿Estambúl? No.
Ella necesitaba mucho más que polusión. Necesitaba un lugar de cálido viento, de olas verdes y que por sobre todo, estuviera deshabitado. Es que ese era su problema: ella quería estar sola. Bueno, tal vez, aceptase por compañero algúna mascota. Aunque pensándolo bien, ¿Para qué quería una mascota? ¿Para verla morir? Finalmente, decidió a que en su lugar, no cabía lugar para nadie más que para ella. 
Qué tontas ensoñaciones. Qué imaginación pueril. Pero ella no lo veía asi. Ella se veía rodeada de dorado polvo de hadas. Tomó un puñado y pidió un deseo. Un deseo que se volvió realidad, al menos, en la mente de la joven Alicia. Mente que ya no existe, mente que se ha convertido en dorado polvo de hadas.

lunes, 29 de octubre de 2012

Mi placard

No suelo escribir de mi vida en este blog. O al menos no directamente. Juego a ser escritora y creadora de personajes y fantasías, que quién diría, existen de alguna forma dentro de mi. Reflejo mi vida en personajes que sienten o piensan un poquito parecido a mi. A veces miro fotos y me inspiro en ellas. Las deformo en una publicación que deja que desear, pero sirve para desarrollar mi costado artístico. Pero no solo escribo, a veces dibujo. Pero lo hago mal, me gustaría aprender. En el verano me decidí (entre otras cosas) a empezar dibujo y pintura. Me gusta la idea de hacer muchas cosas, y más en el verano, cuando el tiempo sobra y las ganas de hacer algo también. Incluso, alguna vez quise hacer porcelana fría. Tengo todavía falsos intentos de perritos, florcitas y ratones guardados en un cajón de mi armario. También tengo patines y un palo de hockey. Tengo un violín, pero todavía no desarrollé a la violinista. Pero me tengo fe: en 7 años, ponele, voy a tocar bien. Pero bueno, resalto lo de tengo fe, porque mientras hay vida hay esperanza. Bueno, no se bien que quise decir con eso. El punto ( o la línea) es que soy una persona hiper-activa, hiper-ansiosa, hiper-alegre (cuando me conviene serlo), hiper-enojona, soy hiper todo. Soy tan  hiper que descuido los detalles menores. Aquellos detalles menores son mi talón de Aquiles. Y yo no soy una persona que disfrute de las caídas, pero siempre que me levanto me levanto con estilo porque soy re diva. Bueno, no. Esto se esta yendo de mis manos. Es un poco diferente a lo que escribo siempre. Tal vez aqui refleje un poco más de mi. Al menos ahora mis lectores de Alaska (?) saben más de esta persona loca que dice que todavía se escuchan las risas y que tiene una dirección de blog pueril. Tengo más historias en mi placard, tengo juegos de mesa, tengo pinturas y también tengo la poca dignidad que me sobrará, después de publicar esta entrada.

lunes, 15 de octubre de 2012

*

"Hemos creado un sistema que nos persuade a gastar el dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para crear impresiones que no durarán en personas que no nos importan"


Emile H. Gauvreay.

sábado, 13 de octubre de 2012

Crown

  Los rayos blanquecinos penetraban por las rejas y dibujaban en su cuerpo una cárcel. Piel amarillenta que se tornaba pálida. Lánguida su cara, mueca de tristeza. Sus labios estaban abiertos y secos. Curiosamente su pelo se encontraba peinado a ambos costados de su cara. Su expresión serena apaciguaba todo lo que la rodeaba. Los candelabros estaban apagados. Las puertas cerradas. Sólo había silencio. Silencio que se escabullía en todas las habitaciones infundidas en largo sueño también. Un paso y su compañero osaron interrumpir aquella calma, mas así  nadie lo escuchó. Entonces, el atrevido visitante observa la buena arquitectura de la mansión y comienza a guardar los dorados adornos que, en aparente abandono, no dejaban de ser majestuosos. Caminó más, dobló a la derecha, luego a la izquierda y subió las escaleras. Llegó a la última puerta que se encontraba cerrada. En su oficio había aprendido a resolver situaciones similares. Un golpe en seco y la puerta de roble se abre... Paredes de oro y pieles de bisonte. Una gran cama y cabellos dorados. Una gran cama y un vestido de seda largo. Una gran cama y una corona. El joven se acerca y reconoce en aquella señorita a la princesa de la leyenda. Recuerda el beso y se acerca...

Sin embargo, todo siguió igual. El reino silencioso y oscuro. La doncella siguió durmiendo en su aposento.  Con sus cabellos dorados peinados a ambos costados de su rostro, continúa en la última habitación. Con su vestido de seda largo, pero esta vez, sin una corona, continúa a la espera de algo. Algo que ya ha olvidado, o confundido con uno más de sus sueños.